Reflexiones del ayer...
Solo quédate ahí parado, inmóvil y silencioso, obsérvame observa como lloro, me desespero y me consumo, ¡ve como me duele todo lo que has hecho! Lo que has hecho… Todo lo que ha pasado, antes me dolía, antes me entristecía, me lastimaba tanto el saber que no estabas ahí para mi, para cuando yo te necesitaba en verdad, estabas lejos, tan lejos que lo único que en ocasiones recibía era una felicitación por teléfono o una llamada en mi cumpleaños, incluso en mi cumpleaños no estabas presente… Durante los años más difíciles de mi adolescencia no estabas, tu lugar lo ocupaba el aire, e incluso el aire sigue siendo más alentador que tu “apoyo” moral… O cuando sí estabas lo único que hacías era regañarme y hacerme sentir mal, querías cambiar mi forma de ser, siendo que tú me hiciste así con tu ausencia y que me parezco tanto a ti que somos igual de testarudos y enojones, rencorosos. Ahora tratas de remediar todo ese tiempo pero lo que no sabes es que eso ya es irremedi...

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