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Enero 2016

Hace casi un año que no escribía por aquí y la verdad es que han pasado muchas cosas en mi vida.  De todo. Pero a la vez es tanto que siento que no ha pasado nada en mi vida, nada importante. Siento que mi vida solo es un borrón tedioso, gris y monótono en el que no destaca nada interesante. Solo es el paso de un día a otro, semanas, meses y así se cumple un semestre en la escuela. Uno tras otro.  Realmente no siento la transición solo de repente me encuentro de vacaciones, donde nunca estoy satisfecha. O son muy pocas y siento que no me va a alcanzar el tiempo para disfrutarlas, o son muy largas que ya no sé qué hacer con ellas. En cualquiera de los dos casos, en algún punto, termino deprimida y sin idea de cómo aprovechar mi tiempo.  Tachen eso, sé qué debo de hacer pero no cuento con la motivación y/o determinación necesaria para hacerlo

Tema al aire

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Por favor alguien devuélvame esos 30 segundos o el minuto de mi vida en el que se me ocurrió presentarme al principio, siendo que usualmente me gusta presentarme al final o ser de las últimas. Lo escribí todo, los puntos importantes, lo que quería resaltar, la frase que más me gustaba y a la hora de la presentación: de 10-14 renglones que anoté, solo mencioné 2 de ellos. Dejé de lado lo más importante para mi: equidad de género, los niños y cómo podía ayudar desde mi carrera. Pero siendo honesta, detesto hablar en público y no me siento especialmente cómoda hablando en el grupo que me inscribí. De haberlo sabido lo cambio a los lunes y miércoles. Y con otra maestra, por que de plano se nota que va a estar perrísimo el curso, súper pesado en la carga de trabajo y por lo tanto me robará tiempo de estudiar de mi carrera en específico. Todo esto sin mencionar que me espero 2 horas para llegar a mi casa (hasta las 11) a empezar a calentar el agua para meterme a bañar, arreglar mi maleta y t...

Una tarde de dibujo...

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Someone exactly like him

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Amaba su risa discreta y sus carcajadas exuberantes, sus rizos café siempre enmarañados y alegres que parecían nunca haber conocido el peine ni las tijeras, las escasas pecas que tenía en los bronceados hombros y como al despertar parecía haber comido dulces de canela. Con miradas nos comunicábamos mejor que con palabras, ambos éramos de cabello rizado y poseíamos el mismo sentido del humor tan sarcástico. Odiábamos hablar por teléfono, preferíamos mandarnos mensajes. Nunca llegamos a jugar pacíficamente a las cosquillas, se escuchaban las risas y gritos desde lejos y siempre uno de nosotros terminaba golpeado sin querer por la otra persona. Nos enojábamos continuamente y podíamos pasar horas sentados argumentando nuestros puntos de vista y tratando de convencer al otro que teníamos la razón. Nunca llegábamos a un punto medio y nunca llegábamos a convencer al otro, pero de cualquier manera ese enojo no nos duraba mucho.  Lo que si nos duraba era ese amor que teníamos...

Reuniones de fin de semana.

Para estas mierdas me hubiera quedado en mi pinche casa de mierda.  No me hubiera importado quedarme sola todo el bendito fin de semana porque, a pesar de ello, hubiera podido irme a dormir a la puta hora de mierda que yo hubiera querido sin que alguien me diga que no.  ¿Qué no pinches basta que me levanté a las 4 de la mañana para ir a la Universidad Anáhuac a estudiar Medicina (una carrera nada sencilla) y regrese a casa hasta las 9 y dormirme a las 11? ¡Todavía tienen el jodido descaro de ponerme mala cara cuando estoy cansada! QUE SE METAN SU JODIDA ACTITUD MANDONA DE MIERDA POR EL PUTO CULO. Estoy hasta la chingada, todos estos años lo he estado soportando y ya me cansé. Me he estado comportando jodidamente bien durante estos años de mierda que he tenido que ir donde mierda mis papás fueran y ahora que tengo la jodida edad de 18 y ya estoy lo suficientemente grande- al menos legalmente - para decidir, no puedo hacer mi pinche voluntad.  No es como que vaya a emborra...

Perspectiva

Siempre había estado presente en mí, la idea del suicidio y nunca se realizó porque no tenía lo que necesitaba a la mano, pero básicamente todo estaba ligeramente diseñado. No me da miedo la muerte y tampoco la incertidumbre de qué es lo que hay después de ella.  No temía suicidarme.  Por mal que suene eso, no le tenía miedo a la idea de dejar de existir, de dejar de vivir. Pero después de que una prima lejana de 21 años (a la que realmente no conocimos ) se suicidara y yo viera como reaccionaron sus familiares y mis seres queridos más cercanos, sentí que debía de alejar de mi mente el constante pensamiento de suicidio.  Es como si este desafortunado incidente pusiera todo el perspectiva, el ver como lloraba su mamá y el dolor con el que expresaba su dolor al ya no poder volver a ver a su niña , el no verla crecer, el no verla nunca más; el ver a su hermano igual de triste y deshecho, como mi abuelita lloraba al escuchar y decir que preferiría morirs...

Miedos

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Me da miedo fracasar.  Decepcionar a todos aquellos que tanto confían en mi, que han creído en mi y que tanta fe tienen en mi. A no poder cumplir mis sueños y dejarlo todo incompleto. Me da miedo no poder. Que toda esa presión que voy a experimentar en estudiar lo que siempre he querido me rompa  y no logre ser lo que he soñado desde los 5 años. Me da miedo colapsarme. Venirme abajo como lo he hecho en ciertas ocasiones. Esos días en los que pareciera que tengo una profunda depresión y todo alrededor de mi se ve mal, suena mal y se siente mal. Aquellos momentos en los que prefiero estar sola pero me da miedo la soledad; porque déjame decirte que la soledad es un arma de doble filo: te ayuda a pensar y reflexionar pero eso mismo te puede llevar a abismos tan profundos, negros y desconocidos que te confundan y tumben todas tus creencias. Me da miedo perderme a mi misma en el camino. No saber quien soy y convertirme en alguien completamente diferente y de quien tal vez no esté or...